¿Se puede renunciar al Karma?


La Ley de Causa y Efecto opera en forma permanente manifestando aquello que de alguna manera hemos generado. De esto deducimos que haciendo el bien obtendremos el bien, lo cual es correcto Sin embargo, habrás encontrado que aún haciendo buenas obras se te presentan problemas y entonces surge la pregunta: ¿Por qué le ocurren cosas malas a la gente buena? La respuesta es muy sencilla: por karma; Aunque una persona sea buena en esta vida, quizás arrastre deudas de su pasado.
El karma une a las personas y las mantiene conectadas a través de las distintas vidas. Esto quiere decir que reencarnamos en grupos en los cuales vamos intercambiando roles. Es probable que una mujer haya sido madre en una vida y en la siguiente sea la hija. Por eso es que algunos hijos tienen una actitud muy autoritaria hacia sus padres, como si los roles estuvieran cambiados. En realidad, esto ocurre cuando el recuerdo de la vida anterior aún está vigente en el cuerpo emocional. Hay amigos que parecen hermanos porque efectivamente lo fueron antes, mientras que hay hermanos que parecen extraños en la familia porque es la primera vez que les toca estar juntos. También hay parientes que parecen ser rivales o enemigos; cuando esto ocurre, el Universo los lleva a nacer bajo la misma sangre como un intento de conciliar sus almas.
No solamente intercambiamos roles cuando reencarnamos, sino que también cambiamos de sexo. Si en esta vida eres hombre, en la próxima serás mujer y viceversa. Además, nacemos dos veces bajo el mismo signo astrológico y, de esta manera, nuestra alma recoge la experiencia completa.
Nos reencontramos con las mismas personas a lo largo de numerosas vidas. En síntesis, si perjudicamos a una persona, es muy probable que en la próxima vida nos toque ser perjudicados por ella. Si como padre has sido muy severo, entonces en el futuro te tocará vivir como hijo el sometimiento de un padre igualmente severo. De esta manera aprendemos y reconocemos lo que hemos hecho antes.
En el mundo existen millones de personas; sin embargo, nos movemos en grupos reducidos y nos encontramos permanentemente con las mismas personas. Podemos ir a un país lejano y, con gran sorpresa, un día nos encontramos con alguien conocido. En mi experiencia personal, he tenido que cambiar de residencia muchas veces, y siempre en fiestas o reuniones me encuentro con personas que ya conocía aunque fuera de vista, pero hay el acercamiento para poder compartir más momentos.
En conclusión, siempre digo que hay que portarse bien. Nosotros podemos tener la habilidad de engañar a otros pero no podemos engañar al Universo. El Principio de Causa y Efecto está operando permanentemente y nadie puede escapar a eso. Tarde o temprano tendremos que reparar el daño que hemos ocasionado. O por el contrario, recibir con alegría el beneficio de haber hecho bien las cosas en su momento.
A medida que la población del mundo crece, vienen “almas nuevas” a la Tierra. Estas almas vienen de otros planetas con la misión de ayudarnos a elevar nuestra conciencia. De la misma manera, nosotros nos moveremos hacia otro lugar cuando hayamos aprendido todo lo que nos toca aprender aquí. Este es uno de los motivos por los cuales no hay que apurarse en crecer o evolucionar. El crecimiento es infinito y debemos disfrutar de cada paso que damos.


CONTRATOS KÁRMICOS
Antes de venir al planeta, elegimos tomar un cuerpo físico y seleccionamos voluntariamente las experiencias que estamos dispuestos a experimentar. En este proceso seleccionamos a nuestros padres, hermanos, futuras parejas, matrimonios, amigos y demás.
Con las personas que nos van a ayudar eficazmente firmamos un “contrato kármico”. Nos ponemos de acuerdo en lo que cada uno le va a hacer al otro con la intención de enseñar o aprender algo. El proceso de aprendizaje es mutuo y el contrato kármico se firma de común acuerdo. Cuando llegamos a este plano, nos olvidamos de lo firmado y vivimos la experiencia elegida.
Las contratos kármicos son voluntarios e irrevocables, no desaparecen hasta que se cumplen totalmente. Uno los elige con la finalidad de dar un paso adelante muy importante en la evolución personal.
Por ejemplo, una mujer puede pedirle a su “futuro esposo” que durante el matrimonio la maltrate; de esta manera, ella reconocerá que tiene muy poco amor propio y deberá aprender a valorarse como mujer. Por otra parte, él acepta que ella inicie una demanda legal; de esta manera, tendrá que aprender a respetarla y a renunciar al materialismo.
Cuando hay un contrato kármico, se percibe una sensación de venganza en una o en ambas personas involucradas. Nos olvidamos de que nosotros mismos hemos elegido vivir la “mala experiencia” para aprender la lección y reparar nuestros errores pasados.
La terapia de vidas anteriores basada en la hipnosis es una herramienta muy valiosa para entender la red de relaciones generadas en otras vidas. Aunque estos datos pueden parecer sólo anecdóticos, ayudan a entender por qué algunas personas reaccionan como lo hacen.

Ahora, dejando atras los datos expuestos, cómo poder deshacer los contratos kármicos, ya que aunque sean experiencias para poder crecer y alimentar nuestro infinito aprendizaje, quién quiere vivir con las deudas que tiene en vidas pasadas? Si ya decidiste vivir el maltrato o el sufrimiento en esta vida, que necesidad de tener todo el costal cargado de cosas que ya sucedieron y que no se pueden arreglar (aunque según otra ley, se repetirán, pero no en cada vida).

A lo nuestro, encontré una oración que sirve para renunciar a los contratos kármicos. Quiero hacer hincapié en que debes estar convencido totalmente de que es lo mejor para ti (mandar a la fregada al karma) y esto es solo para el karma de tus vidas pasadas, las decisiones que tomes en esta, tendrán consecuencias y tendrás que afrontarlas.

 

Se debe decir con convicción en voz alta…diariamente.

Renuncio al karma, en este instante renuncio a cualquier forma de carencia, pensamiento, limitación o error que se aloje en mi conciencia. A partir de hoy elijo Amor, felicidad, y prosperidad, salud (mente y cuerpo) y una vida armoniosa.

en seguida menciona a los que quieres renunciar….
“renuncio a seguir sufriendo por….este problema sentimental…

Cada vez que se nos presenta un problema lo primero que se debe hacer es renunciar a él. Cualquier afirmación o decreto que se haga en ese momento tiene que comenzar con la palabra “renuncio”. De esta manera, interrumpes la formación de la crisis.
Por ejemplo, puedes decretar: “Renuncio a seguir sufriendo por este problema sentimental. Ahora encuentro la solución más armoniosa y positiva para ambos”.
Si el problema es de dinero, entonces puedes decretar. “Renuncio a mis limitaciones económicas. A partir de hoy el dinero viene fácilmente a mi vida y en abundancia”.

Aquí les dejo otra cosita para que puedan comentar. Algo que surgió después de leer todo lo que encontré respecto del karma.
La idea del karma, o el ciclo de culpa y castigo, fue creada por nuestro “ego”. Dios NO condena ni castiga porque Él nos ha creado tal como somos. El sabe que lo que estamos viviendo es como un gran sueño del cual tenemos que despertar. No hay culpas, ni culpables; no tenemos nada que pagar ni que hacer pagar a los demás; solamente existe la experiencia.
El proceso de liberación del karma comienza con el reconocimiento de la proyección que hacemos hacia los demás. Es decir que tenemos que empezar a reconocer que “no hay culpables fuera de nosotros”, sino que, de alguna manera, uno está proyectando el problema hacia afuera.

 

fuente: http://www.tupoderinterior.com


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