Party’s Ova

Este artículo lo escribió un amigo, espero les llegue a la cabeza.

Parece ser que se acabó: Las camionetas pasan llevándose las lonas y carteles, los espectaculares se descuelgan arrugando las caras que mostraban, la televisión y la radio dejan de escucharse como si tuvieran dentro un perro con un gato por tanto spot de ataque, y los adolescentes que llenaban los carros de la gente con propaganda o que ondeaban una banderita con una mecánica postura oligofrénica volverán a… lo que sea que hacían. Lo importante es que terminó esta vorágine de propaganda electoral.

Como cuando se van de la fiesta que hiciste en casa todos los invitados borrachos (incluidos los que se agarraron a golpes), los mexicanos nos rascamos la cabeza entre aliviados por el silencio que por fin reina al alba pero a la vez angustiados al encontrarnos solos ante el recuento de los daños.

¿De qué fuimos víctimas estos últimos años? ¿Cuánto dinero se utilizó en las campañas? ¿De dónde vino y a dónde se fue? ¿De verdad es más efectiva en la publicidad electoral la cantidad que la calidad? ¿Qué generó todo este vaivén de carteles, espectaculares, spots, artículos de uso personal y doméstico promocionales, cómics, jingles de cóvers pop, parasoles, flyers, muñecos, más lo que se me haya olvidado? ¡Es sorprendente que todo esto haya sido única y exclusivamente para que tu tache caiga en un cuadrito!

Pero lo importante es limpiar el desorden. Tratar de poner las cosas en su lugar, analizar. ¿Qué tan conscientes están los que se encargan de las campañas de los candidatos del impacto (favorable o no) de las acciones de propaganda?

Aunque usted no lo crea, el sueño dorado de muchos publicistas es ser clientes de una campaña electoral: Aunque extenuante, además de ser el ejemplo más importante de una labor extrema de persuasión, es de esas campañas que exigen un despliegue de recursos y acciones enorme que tienen desde luego una cruda a la hora de pasar la cuenta (cruda que desde luego no sufre el partido ya que el dinero vino de nosotros mismos) pero a cambio pueden encumbrar a “la agencia”. Sin embargo, tengo mis dudas sobre la efectividad de los mismos recursos que se vienen usando en México desde hace más de un siglo.

Los candidatos eligen lo que creen es lo más efectivo pero por otro lado parecen tener mucho miedo a innovar; como resultado vimos campañas muy tímidas en comparación con la publicidad que se hace ya no digamos en el (primer) mundo sino en el país. Por otro lado, adoptan una posición de oh sí, somos muy mothernos, usamos Twitter y facebook usándola de una manera a veces más bien contraproducente –y ninguno se salvó–. Lo peor (sólo para ellos) es que con ello las campañas electorales, que antes contaban con el cobijo de los medios masivos controlados, ahora se enfrentan a los medios de la Internet donde los ciudadanos comunes tenemos acceso y divulgamos todo tipo de información adicional.

Esto me lleva a mi siguiente percepción: Si bien he comprobado con este proceso electoral que cada país tiene los candidatos –con sus respectivas campañas– que se merece, sí creo que esta vez el electorado se adelantó aunque sea un poquito a la estrategia de las campañas: Ya no le bastó con ver la cara de su candidato en un cartel o con recibir un comal o con un bombardeo hard sell de spots de radio y televisión para decidir su voto: esta vez un número mayor fue en busca de algo más, de información, de datos. Tal vez mucha gente recuerde la imagen institucional de Enrique Peña Nieto abrazando a una mujer que se aferraba (no “afeaba”, conste) a su pecho, pero también mucha gente recordará la parodia de Huevocartoon que hicieron de Enrique Peña Nieto o las imágenes de los cuatro candidatos con cuerpo de mujer como producto del comentario de Vázquez Mota o a AMLO con peluca de Mary Kay anunciando su plan multinivel; estas imágenes hechas por un aficionado anónimo (o quizá no) formaron parte indirecta de las campañas y contracampañas y que bien pudieron ser posiblemente sembradas por los creadores de las campañas como también pudieron, evidentemente, estar totalmente fuera de su control.

Para cuando estén leyendo esto seguramente ya se definió, al menos preliminarmente, el próximo presidente. Estos resultados no sólo nos interesan como mexicanos sino también como publicistas y mercadólogos ya que arrojan una respuesta, aunque sea parcial, de lo que se debe y no hacer (y lo que sinceramente no importa si se hace o no) en una propaganda electoral para tener éxito. Porque de que hubo mucho confeti y serpentina en esta fiesta, lo hubo.

By Alejandro Tena

Fuente: http://ezqualo.com/blog/partys-ova/

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